Octavo Capítulo Semanal
¡Disfrútenlo!
Han Sen siguió al ama de llaves hasta los jardines. La zona brillaba como el jade pulido y bordeaba un lago. En el centro del lago había un pabellón de piedra. Liu Meng estaba sentado allí, y sonrió a Han Sen.
“Señor Liu, ¿la colección que desea mostrarme es la de peces del lago?” Han Sen se acercó al pabellón de piedra, y aparte de los peces activos bajo la superficie de cristal del agua, no vio nada más allí de importancia.
Liu Meng, en respuesta, dijo, “La colección que deseo que veas está justo delante de ti.”
“No puedes estar hablando de ti mismo, ¿verdad?” Han Sen miró a Liu Meng con los ojos muy abiertos.
Con una mirada seria, Liu Meng respondió, “Sí. Nunca he luchado con nadie antes. He practicado y realizado todo tipo de entrenamientos, he ascendido de rango a un ritmo alarmante, pero nunca antes había luchado contra otro humano. Para mí, es una colección valiosa, y deseo dártela.”
Con una sonrisa irónica, Han Sen dijo, “Creo que te has equivocado de persona. ¿No deberías dárselo a alguien más cualificado?”
Liu Meng respondió con calma, “Como miembro de la familia de Lan Te, se me proporciona mucho cuidado y protección. Incluso en el santuario, se me da todo lo que necesito sin desafío.”
“Esto es algo bueno, ¿no?” Dijo Han Sen.
Los Lan Te tenían negocios con todos los aspectos de la Alianza, así que ese trato no era inesperado. Y Han Sen creía que esto era una gran cosa.
Liu Meng asintió y dijo, “Esto es bueno, sí. Pero, personalmente, creo que está mal. Y sin embargo, por mucho que me esfuerce, sigo sin ser nada ante la gloria de Lan Te.”
Han Sen no dijo nada. Los dos no se parecían en nada, y Han Sen había sido criado de una manera y un entorno completamente diferentes. Le sería imposible empatizar con Liu Meng.
“Me gusta luchar, y estoy aprendiendo las artes del combate lo mejor que puedo. Sin embargo, todos los rivales a los que me enfrento nunca me tratan como un oponente adecuado.” Explicó Liu Meng.
Han Sen pensó para sí mismo, “¿No es obvia la razón? ¿Quién se atrevería a hacerte daño?”
“En el momento en que te vi luchar contra Yu Qielan, supe que tendría que convertirte en un oponente.” Liu Meng miró a Han Sen con mucha emoción.
Han Sen no tenía ni idea de qué pensar o sentir.
No había hecho nada y nunca había conocido a Liu Meng, y sin embargo el hombre quería luchar contra él. La forma en que hablaba hacía que pareciera que también estaban destinados a competir.
Han Sen quiso decirle, “¿Qué te hace pensar que te voy a retar?”
Liu Meng sonrió y sacó una espada corta. La colocó sobre la mesa y dijo, “Sé que te estoy poniendo en una posición incómoda, pero si puedes vencerme, esta espada es tuya.”
“No, soy demasiado débil para enfrentarme a ti. ¿Por qué no te recomiendo que luches contra alguien verdaderamente poderoso?” Han Sen habló, pero luego se replegó en su mente, pensando, “Aunque me dieras mil millones, no hay forma de que le gane a un hijo de la familia Lan Te.”
Liu Meng deslizó la espada corta por la mesa, acercándola a Han Sen. “Mírala, ¿quieres? Esta es un arma que viene de los tiempos ancestrales. Su nombre es Taia.”
Han Sen no tenía conocimientos de armamento antiguo, pero sabía que la herrería necesaria en el pasado no podía competir con lo que se producía en la época actual. Los humanos aún eran primitivos en aquella época, y ni siquiera se habían descubierto metales como el acero Z.
Han Sen cogió la espada corta y, al sentir el poder que contenía, un escalofrío le recorrió la espalda.
Han Sen observó a Taia. La espada era más corta que dos pies, y el metal tenía un cierto tono rojizo. Casi parecía que había sido elaborada con bronce.
No era rojo sangre, era más bien como la última luz de un sol que iba a sumergirse en el horizonte.
La elegante espada de bronce parecía fría y asesina.
Pero la espada había sido elaborada con materiales primitivos, así que no podía servir como arma adecuada. Incluso una espada de acero de imitación podría romperla con la mayor facilidad.
“Esta espada fue creada en un país llamado Chu. Su elaboración fue obra conjunta de dos herreros expertos, y fue un regalo para un rey. Se convirtió en una espada infame y bien conocida tras el gobierno del rey con esa arma.” Dijo Liu Meng.
A Han Sen no le gustaban mucho las espadas. Para Han Sen, lo practico siempre era lo primero. La reliquia que le entregaron, en su opinión, debería haber sido colocada en un museo.
“Debes pensar que se trata de una espada inútil procedente de una época pasada, pero se te perdonaría por pensar eso.” Liu Meng sabía exactamente lo que Han Sen estaba pensando.
“La herrería de los tiempos antiguos no puede compararse con lo que se hace hoy en día, ¿verdad? Puede parecer buena, pero es indudablemente débil. No puedo decir que me guste mucho el arte.” Aclaró Han Sen sus verdaderos sentimientos.
Liu Meng no habló, sino que sacó una daga propia y atacó a Han Sen.
No esperaba que Liu Meng iniciara una pelea allí, precisamente. Y al ser cogido con la guardia baja, era demasiado tarde para que Han Sen pudiera esquivar.
Sin embargo, reconoció que la daga que se usaba contra él estaba hecha de acero Z.
En un instante, utilizó a Taia para bloquear el ataque entrante. Planeaba evadir en cuanto la espada comenzara a romperse.
¡Katcha!
Algo se rompió, y no era Taia. Era la daga de acero Z.
Han Sen observó a Taia en su mano, y luego miró la hoja cortada de la daga de acero Z. Se quedó sorprendido.
“Taia no fue siempre una espada corta. En el pasado, Taia fue una vez una gran espada de cinco pies de largo. Después de ser cortada por la mitad, fue refinada hasta convertirse en el arma que ahora sostienes. El resto de la hoja que se rompió está en posesión de la familia Qin. Ellos intentan continuamente comprarla de nuevo, pero yo los rechazo cada vez.” Dijo Liu Meng.




Asi suena a BL ajajajajaja
Gracias por estos 950 caps, no se si seguiran traduciendo pero es la mejor traduccion que encontre hasta ahora, las demas son bastante malas pero no hay de otra XD