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El lobo no duerme — Episodio 1, Parte 4

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4

Lecan creyó haber oído una voz por un momento. Pero eso era imposible.

No había presencia humana dentro del rango base de detección de vida. Sin embargo, para que un grito fuese tan fuerte, tuvo que haber sido emitido mediante maná.

Lecan ajustó el rango de detección de vida y se pone a examinar la fuente de ese grito.

El rango de detección de vida tiene forma de círculo, y la ubicación de ese círculo puede cambiarse. No obstante, las imágenes aparecen más borrosas cuanto más lejos se aleja de Lecan.

«Ahí está. Ese es el lugar».

Lecan empezó a correr. Comenzado despacio, elevó gradualmente su ritmo.

Podría correr libremente como si fuera un juego incluso dentro de un bosque repleto de árboles y ramas al aprovechar al máximo la percepción tridimensional.

Su abrigo revoloteaba ruidosamente. Corría mientras se aseguraba que su abrigo no se enredara con las ramas. Todo el aire que inhalaba se convertía en fuerza. Poder se desbordaba de las profundidades de su cuerpo. Se sentía bien.

Estaba cerca de su destino. Había dos puntos rojos; significa que hay dos humanos.

Hay cinco puntos verdes y uno azul cerca de esos otros.

El punto azul era un poco grande, y brillante también. Es una bestia mágica fuerte.

Lecan ralentizó su carrera.

Todavía no quería contactarse con los locales. Pretende comprobar la situación y, si es posible, marcharse sin tener que mostrarse a sí mismo.

Borró sus pasos, y se acercó sigilosamente.

Cuando se puso detrás de un lugar con árboles gruesos alrededor, pudo ver la totalidad del sitio desde arriba con percepción tridimensional.

Había una caravana. Dos mujeres dentro. El caballo —o una criatura parecida a uno— tenía miedo de algo, el cochero trataba desesperadamente de calmarlo.

Un caballo se hallaba recostado cerca de la caravana. Una persona yacía a su lado.

Un hombre montando un caballo estaba luchando contra una bestia mágica.

La bestia mágica parece ser del mismo tipo que la que Lecan mató antes. Sin embargo, esta era mucho más grande: el doble de grande que un hombre adulto.

La bestia mágica siguió atacando al hombre a caballo. Este usaba la movilidad de su caballo para esquivar los embistes de la bestia mágica y volver a arremeter, pero solo conseguía asestar débiles tajadas. A ese ritmo, no logrará vencer a la bestia mágica.

A su lado, otro hombre que arrastraba una de sus piernas estaba meneando su espada, pero ninguno de los ataques alcanzó a la bestia mágica.

Lecan se llevó una sorpresa.

Allí había dos mujeres y cuatro hombres.

Y él aun así solo podía detectar a las dos mujeres con su detección de vida. No podía sentir a los hombres.

Esto fue algo que volcó el sentido común de Lecan.

«¿En este mundo existen dispositivos o habilidades capaces de escaparse de detección de vida?».

Aún sorprendido, activó detección de maná.

Detección de vida y percepción tridimensional estaban siempre activadas mientras él estuviese consciente. Es igual que como poder ver cosas con tus ojos.

La detección de maná solo está activada cuando él la necesita. Por muy poco maná se utilice, no sería muy difícil los enemigos detectarte.

Sudor frío corrió por la columna vertebral de Lecan cuando obtuvo los resultados de detección de maná.

«¡Estos hombres no tienen maná!».

El maná es la raíz de toda la vida. Es aquello que se ocupa de todo lo que está vivo. Hasta el más pequeño de los insectos no es la excepción. No tener maná implicaba no estar vivo.

En otras palabras, estos hombres son como humanos que no son humanos. Imitaciones repulsivas que asumen las figuras de los hombres.

Mientras Lecan se escondía detrás de un arbusto, la situación progresó.

El jinete fue embestido por la bestia mágica, y se cayó del caballo. La mujer de la caravana disparó un bulto de llamas hacia la bestia mágica que estaba por atacar al hombre caído.

«¿Magia de fuego?».

El bulto de llamas golpeó un costado de la cara de la bestia mágica, deteniéndola en mitad de su recorrido antes de gritar. La llama ardiente desapareció en un instante, la mitad de la cara de la bestia quedó quemada.

La bestia mágica miró a la mujer que se asomaba por la ventana de la caravana, y entonces corrió directamente hacia la carreta.

Lecan ya había saltado para entonces. Reflexivamente se apresuró en el instante que sintió que la bestia mágica apuntaría a la mujer de la caravana.

Se abalanzó hacia la bestia mágica a una velocidad tremenda. Los hombres gritaron. Cuando la bestia mágica estaba a punto de destruir la carreta, Lecan saltó de detrás de la caravana, y pasó al lado de la bestia mágica.

La bestia mágica que se dirigía directamente a la caravana se desvió un poco hacia la izquierda, y cayó en las sombras de los árboles que había detrás de la caravana. Lecan bajó el ritmo, y se detuvo después tras haber pasado junto a la bestia mágica.

Los dos hombres dejaron de gritan; parecían estupefactos. Tras una leve pausa, el hombre que se cayó del caballo se levantó y notó la existencia de Lecan.

El hombre murmuró algo, pero Lecan no pudo entender ni una palabra de lo que dijo.

Probablemente pensaba que Lecan estaba mirando directamente a la bestia mágica. Y esa era una suposición correcta. No obstante, Lecan observaba a la bestia mágica a través de percepción tridimensional en lugar de su vista. Al mismo tiempo, también vigilaba a los tres hombres y a las dos mujeres que están dentro de la caravana. Había pasado por innumerables batallas en las que fue atacado por detrás. Más aún cuando estas personas no eran necesariamente sus aliados.

La bestia mágica apareció mientras rompía los árboles aledaños.

Había perdido su pata delantera izquierda. Lecan la había cortado cuando paso junto a la bestia anteriormente. Esa es la razón por la que la bestia mágica no golpeó la carreta.

Lecan se acerca lentamente a la bestia mágica.

«Bien. Puedo hacerlo».

Podría haber matado a la bestia mágica con el primer golpe. Sin embargo, si no lograba matarlo en ese instante, la caravana podría haber sufrido daños. Por eso apuntó a sus patas. Aun si no pudiese cortarlo, debía ser suficiente para descarrilar a la bestia.

La bestia mágica aulló con fiereza, y se abalanzó abruptamente hacia delante a una velocidad impensable para una bestia que ha perdido una pierna. Con un ataque tan violento, cualquier leve roce sería suficiente para causar heridas fatales.

Lecan adelantó la mano izquierda, esquivó y dio un tajo con la espada en mano derecha.

La tierra tembló cuando la bestia mágica se desplomó en el suelo.

Su cuello había sido cortado dese arriba. Lecan no conocía el nombre de esta bestia mágica, pero la piel del cuello de este tipo de bestia es muy resistente. Ir desde abajo es una cosa, pero cortar la parte superior es bastante difícil.

Lecan se retó a sí mismo a realizar una hazaña extremadamente difícil. Todo para poner en claro quién es el fuerte entre él y esta bestia mágica.


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