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Lecan había recuperado todo su maná cuando despertó en este mundo. Y recién acababa de absorber más maná, así que ahora tenía en exceso.
La absorción de maná de Lecan es considerablemente flexible, por lo que es capaz de absorber muchas veces la cantidad de su maná íntegro. Sin embargo, el exceso de maná terminará saliendo de su cuerpo, pues éste no es capaz de mantenerlo.
Si hubiera traído gemas mágicas, podría absorber tanto maná como él quisiera. Por lo tanto, Lecan procederá a buscar la gema mágica de la bestia mágica.
Los hombres parecían estar preocupados por algo, pero de momento él le dio primera prioridad a la bestia mágica.
Lecan se puso de pie con los talones juntos delante del cadáver de la bestia mágica. Puso el puño derecho sobre su pecho izquierdo e inclinó la cabeza ligeramente.
Cogió una madera gruesa y seca que tenía cerca, la clavó en el cuerpo de la bestia mágica, la giró mientras usaba detección de Maná para encontrar instantáneamente la ubicación de la gema mágica, y entonces la sacó con su espada.
Habiendo perdido su gema mágica, el cuerpo de la bestia mágica que había perdido su gema mágica se convirtió en arena, y desapareció.
La gema mágica estaba manchada de sangre, su espada también. Lecan se decidió a lavarlas.
Había un río corriendo debajo de la pendiente.
Con una espada en la mano derecha y una gema mágica en la izquierda, Lecan bajó rápidamente por la pendiente. Los hombres detrás de él gritaron algo.
Su cabeza se enfrió mientras lavaba su espada y la gema mágica.
«No debo prestar atención a esas cosas con forma humana. No sé nada de este mundo. Desde la perspectiva de este mundo, yo soy la cosa rara aquí, no ellos. Por el momento, debería usar detección de maná una vez más por si acaso».
Limpió la espada y la gema mágica con un trapo viejo, los metió en almacenamiento, y subió por la pendiente.
«Debería esconder el hecho de que tengo un almacenamiento».
Volvió a sacar su espada del almacenamiento antes de llegar a la cima.
Un hombre hablaba con la gente dentro de la carreta. Era el hombre que estaba montando un caballo. El otro hombre cuidaba al hombre que yacía en el suelo. Parece que el cochero logró calmar a los caballos.
El hombre notó a Lecan y volvió a intentar hablarle, pero Lecan lo ignoró nuevamente.
Se abrió paso entre un arbusto detrás de él, tomó una vaina del almacenamiento, guardó su espada en ella y la sujetó a su cintura, tomó una bolsa de objeto y se la colgó al hombro. Ahora él debería parecer un viajero normal.




