El estómago de Su Majestad hoy está agonizando.
(Personaje.
Euphilia Magenta. [15 años]
Hija del Duque Magenta. Era la prometida del Príncipe Algard, hermano menor de Anne-Sophia. Excepcionalmente talentosa, pero la gente piensa que es fría.
Anne-Sophia von Palletia. [17 años]
Primera Princesa del Reino de Palletia.
Debido a la fama de su excéntrica naturaleza, es conocida como la “Princesa Problema”. A pesar de no tener talento para magia ordinaria, se convirtió en una pionera por inventar la “Magicología”, y se esfuerza estudiando todos los días~.
Ryeini Cian. [15 años]
Hija de un barón.
A pesar de tener mucha influencia, logró atraer a los hijos de muchos nobles, lo cual llevó a un tumulto. ¿Sin embargo…?
Illya Coral. [27 años]
Mucama personal de Anne-Sophia.
A pesar de haber servido a Anne-Sophia desde que tenía 5 años, el vínculo que tienen es de hermandad. Anne-Sophia la ayudó con algo importante en el pasado, por lo que es extremadamente leal hacia ella.)
Orfans Von Palletia, rey de Palletia, estaba gallardamente disfrutando de un merecido descanso para el té en su oficina en el palacio.
Los deberes gubernamentales de un rey pueden ser agotadores, por lo que uno aprende a disfrutar los escasos momentos de paz. Es importante para tu salud alejarse del trabajo de vez en cuando, y eso va incluso para un rey.
…Si no se hubiera convencido a sí mismo de eso, no podría hacerlo. Siempre hay algún que otro problema surgiendo en la administración, y, lo que es más, hay otras preocupaciones mayores que nunca puede hacer a un lado. Cuando dejó ir su mente, la cara de cierta hija pródiga se le apareció, y sacudió con vigor su cabeza, como si quisiera desvanecerla de sus pensamientos.
Recientemente, dicha escandalosa hija suya había estado sospechosamente tranquila. Le encantaría pensar que finalmente aprendió a comportarse, pero no era tan iluso. Sin lugar a dudas, esto era simplemente la calma antes de la tormenta.
Sin embargo, nada bueno vendrá de preocuparse constantemente de ello. Empujando el pensamiento al rincón más alejado de su mente, se ocupó con su trabajo, rezando que nada ocurriese. No obstante, el sincero deseo de Orfans fue rotunda e impiadosamente destruido tan solo momentos después.
— ¡Su Majestad! ¡Mi señor! ¡Le ruego disculpe mi interrupción! ¡Traigo un reporte urgente! ¡La Princesa Anne-Sophia ha…!
— ¡…Ahh, por el amor de Dios! ¿¡Qué ocurre ahora!? ¿¡Qué ha hecho esa chica ahora!?
El caballero que había abierto la puerta de su estudio gritó, anunciando la tormenta que se aproximaba. Era un grito que señalaba el regreso a la locura “usual”.
Orfans levantó sus ojos a los cielos con tristeza, y, con una mano agarrando su estómago que se sentía como si estuviese brotando una úlcera de estrés preventivamente, señalo con la otra al caballero para que terminase su reporte.
— ¡Su Alteza ha invadido el Palacio Real usando una herramienta mágica voladora! Ha dicho que solicita una audiencia con Su Majestad, y…
— ¿¡Y, qué!? ¡Escúpelo, hombre, déjame escucharlo!
— ¡S-sí! La Princesa Anne-Sophia está acompañada por Lady Euphilia, hija del Duque Magenta. ¡Y, um, creemos que podría tratarse de un secuestro…!
— ¿¡Qué demonios ha hecho esta vez mi maldita hija!?
Lady Euphilia Magenta, hija del Duque. Tan pronto como escucho el nombre de la prometida de su hijo, Algard, mencionado en la misma oración que el de su hija, Orfans sintió como su consciencia lo abandonaba, y casi cae desvanecido en su silla.
Estaba seguro que esa tarde marcaba la ocasión de la fiesta de graduación de la Academia Aristocrática Nacional. Entonces, ¿Por qué estaba aquí esa chica? No pudo evitar preguntarse eso. Mientras más lo pensaba, más probable se volvía la teoría del caballero sobre el secuestro. Después de todo, hay pocas cosas que su hija no haría.
— ¡Tráela de inmediato! ¡Y a Euphilia también!
— ¡C-como ordene!
Soltando un fuerte suspiro mientras el caballero volvía por el pasillo, Orfans abrió uno de los cajones de su escritorio, y sacó un frasco de medicina. Era medicina para el estómago, hecha para combatir el efecto que tenía en su estómago el estrés que le provocaba su hija.
No sería una exageración decir que este frasco de medicina sería el aliado más tenaz de Orfans frente a la tormenta que se aproximaba, pero la ironía era que esta medicina había sido desarrollada por la mismísima Anne-Sophia. Orfans recordó que, la primera vez que escuchó eso, casi cae de rodillas en desesperación.
Respirando profundo, se sentó de nuevo en su silla. Volvió a escuchar la voz del caballero del otro lado de la puerta, esta vez pidiendo permiso para entrar. El momento que se lo otorgó, la puerta se abrió, y dos personas caminaron en su oficina.
— ¡Buenas tardes, padre! ¡Perdón por venir sin aviso!
¡Tee-hee! Orfans sintió una jaqueca acercándose mientras observaba a Anne-Sophia, quién había entrado al cuarto sin preocupación alguna. Cuando vio lo que cargaba, volvió a rezar que todo esto solo fuese un extraño sueño febril.
Dado que, lo que colgaba Anne-Sophia del hombro era a nadie más que a Euphilia, visiblemente alicaída. Cuando Anne-Sophia la levantó de sus hombros y le permitió pararse por sí sola, los ojos de Euphilia se abrieron en sorpresa, y su cara palideció, al darse cuenta de dónde se encontraba.
— ¡S-su Alteza! ¡Le ruego disculpe mis modales! ¡P-por favor perdóneme!
— No importa. Sé que esto no es tu culpa, es todo por esa idiota. Ahora, ¿Anise?
— ¡Sí, padre!
— Reporta. ¿Qué se supone que has hecho esta vez…?
— ¡Padre, permíteme decir esto primero, pero esta vez realmente no es mi culpa!
— ¿Oh? Yo seré el juez de eso, cuando escuche lo que hayas hecho. ¿Entonces?
— ¡Estaba haciendo un vuelo de prueba nocturno, y estaba a punto de hacer un nuevo descubrimiento, cuando de repente me encontré interrumpiendo la fiesta de la Academia! ¡Por la ventana!
— ¡Tú-…! ¡Maldita tonta!
Orfans saltó de su silla, rodeó su escritorio y, acercándose a Anne-Sophia, bajo su puño sobre su cabeza.
¡GYARGH! Con un grito muy poco femenino, Anne-Sophia se agarró la cabeza. Cuando su hija lo miró con ojos de perrito lloroso, la jaqueca de Orfans se intensificó.
— ¡Tú… tú…! ¿¡Cuantas veces vas a hacer estas cosas antes de darte cuenta de que deberías pararte a pensar, antes de hacerlo!? ¿¡O solo hay un espacio vacío entre tus orejas!?
— ¡Padre, el progreso nunca se llevó a cabo por gente con miedo del fracaso!
— ¡Pero podrías tomar algunas malditas precauciones, es lo que estoy diciendo! ¡Repetir la misma cosa una y otra vez esperando un resultado distinto es el colmo de la locura, tonta!
De nuevo, otro puño a la cabeza. Esta vez, Anne-Sophia se acuclilló, mientras se agarraba la cabeza. Los hombros de Orfans se sacudían mientras respiraba profundamente, intentando calmarse.
A pesar de haber dicho todo eso, hasta ahora, casi morir mientras interrumpía uno de los eventos sociales más importantes del año estaba dentro de lo que había llegado a esperar de su hija, pero que Euphilia estuviese presente estaba más allá de sus más salvajes expectativas. ¿Qué demonios hacia allí?
— Euphilia, ¿Por qué estás con Anise?
— E-eso es…
Cuando Orfans le habló directamente, Euphilia tartamudeó, mordiéndose el labio inferior y mirando al suelo. Orfans no pudo evitar levantar una ceja al ver eso.
En su mente, Euphilia ya era esencialmente su hija, aunque no fuera oficial. Tenía un mal presentimiento sobre todo esto, cuando vio como la chica que un día sería la Reina de la próxima generación temblaba levemente frente a él. Sabía que algo andaba mal, e instintivamente sabía que no era solo por esta absurda situación.
— Allie dijo que cancelará su compromiso, padre.
— ¿Hah?
— Como dije, Allie va a cancelar su compromiso.
— ¿…Hah?
— Cancelará su compromiso.
— ¿Quién? Lo siento, ¿Con quién?
— Allie, con la Señorita Euphilia.
— ¿Quién dijo que hará eso? ¿Algard?
— ¡Como ya dije, fue Allie!
Cuando Anne-Sophia terminó de dar su reporte mientras frotaba su dolorida cabeza, Orfans se quedó en silencio por un largo tiempo. Lo necesitaba para realmente digerir lo que acababa de escuchar, después de todo.
Cuando las piezas finalmente se acomodaron en su cabeza, su estómago se retorció como nunca antes, y casi se doblegó del dolor. Forzándose a soportarlo para preservar su dignidad y orgullo como soberano de la nación, se volteó para hablarle a Euphilia, las comisuras de su boca temblando por los nervios.
— Mis disculpas. Pero, ¿Podrías hacerme el favor de decirme que estoy teniendo una pesadilla? ¿Por favor, Euphilia?
— …Lo haría, Su Alteza, pero es un grave crimen mentirle al Rey.
Mientras Euphilia confirmaba su miserable realidad con la cabeza inclinada, Orfans sintió que estaba a punto de escupir sangre.
En su mente, esta era la peor situación posible.
— ¿¡P-por qué!? ¿¡Por qué anuló su compromiso en medio de una fiesta!? ¿¡Por qué no me dijo una maldita palabra de todo esto!? ¡Si lo hubiese hecho, habría tenido la oportunidad de hacerle entrar en razón antes de que pudiese hacer algo tan estúpido!
— Oh, también parece que Allie tiene una nueva novia, además de la Señorita Euphilia, padre.
—¿¡Quién demonios!? ¡…Imposible, ¿Es aquella hija de un Barón?!
El rumor de que Algard se había enamorado de la hija de un Barón de bajo rango cruzó la mente de Orfans.
Específicamente, no le molestaba que su hijo se haya enamorado de alguien, pero eso es algo que deberías hablar abiertamente con tu esposa principal, y perseguir solo con su permiso.
— Ciertamente, escuché que esa chica había ocupado su corazón… ¡Pero nunca imaginé que iría tan lejos como para romper su compromiso con Euphilia! ¿¡Significa esto que se propone tomar a esa chica como su esposa principal!?
— Bueno, no le pregunté, pero imagino que ese probablemente es su plan, sí. ¡Ah, cierto, tenemos que tener una reunión familiar más tarde! ¡Ya te dije, así que tienes que venir, padre!
Al ver a su hija decir eso con una gran sonrisa en su rostro, Orfans se quedó en un aturdido silencio mientras levantaba su puño inconscientemente, deteniéndose por poco antes de golpear la cabeza de Anne-Sophia por tercera vez.
— R-ridículo… ¿¡La hija de un Barón!? ¿¡Qué ni siquiera ha recibido la más mínima educación para volverse Reina!? Una persona así volviéndose la esposa principal del futuro Rey… ¿¡Acaso Algard entiende lo que está haciendo!?
— Algard nos está dando un gran dolor de cabeza, ¿Eh? Simplemente haciendo lo que se le antoja…
— ¿¡Cómo si tú pudieras hablar!?
Orfans gritó y se frotó la sien tras el comentario de Anne-Sophia.
Esto no es solo un pequeño incidente. Esto tenía el potencial de convertirse el primero de muchos dominós en caer uno tras otro.
Primero, estaba la relación de la familia real con el Duque Magenta, el padre de Euphilia. En primer lugar, fue la familia real quién le había pedido la mano de Euphilia para Algard.
Esto fue tanto para invitar a la brillante y talentosa Euphilia a la familia real, como para asegurar el apoyo del Duque Magenta para Algard, cuando llegase el momento de que heredase el trono.
El Duque Magenta, quien honestamente adoraba a su excepcionalmente talentosa hija, al principio era reacio a aceptar la propuesta, pero fue eventualmente convencido debido a su lealtad hacia la familia real, y a su larga amistad personal con Orfans.
En otras palabras, romper el compromiso sería lo mismo que escupir en el sincero honor y amistad del Duque.
Orfans ya tenía sus sospechas de que la relación entre Euphilia y Algard no era la mejor. ¿Quizá a la misma Euphilia le habría gustado romper el compromiso? Esas cosas se discutían en privado.
Sin embargo, eventualmente se llegó a la conclusión de que debían tener fe en que Euphilia llevaría a cabo su deber para apoyar al país, y asimismo la familia real nunca abandonaría el compromiso… O, por lo menos, eso fue lo que acordaron sus padres.
(Si Grantz se entera… ¡E-esto será un desastre…!)
Duque Grantz Magenta, un talentoso hombre militar y maestro espadachín, leal al trono y amigo cercano de Orfans. Orfans sabía que, a pesar de que era estricto con Euphilia en su educación, también la amaba mucho.
Su severidad solo provenía de su deseo de hacer lo mejor para ella. Para preparar a Euphilia para la dura realidad de ser Reina, y para cumplir su deber hacia la familia real lo mejor posible, la educó como un Duque, no como un padre.
También era un hombre feroz, cuando necesitaba serlo. Antes de volverse Rey, esa ferocidad frecuentemente salvó a Orfans, pero ahora que consideraba la posibilidad de encontrarse en el lado receptor de esa violencia, sintió un escalofrío.
Esto no era algo tan simple como tan solo romper un compromiso, esto podría llegar a causar problemas a nivel nacional.
Como líder del país, ¿Qué podía hacer frente a tan escandaloso giro de los acontecimientos? Si en un futuro próximo se encontrase cara a cara con la punta de la espada del Duque Magenta, no tendría ninguna excusa.
Orfans nunca habría perdonado a Algard si le hubiese dicho de antemano su intención de romper el compromiso.
Sin embargo, podría haberlo hecho parecer algo inevitable. Pero, por encima de todo, habría tenido que negar con todo su ser que era porque Algard había encontrado una amante.
Y lo que es más, considerando quién era esa amante… Era meramente la hija de un Barón. No hace falta decir que no está calificada para ser la prometida del Príncipe Heredero. Quizá sería diferente si hubiese cometido una gran hazaña o poseyera algún increíble talento, pero hasta dónde él sabía, esto no era así.
Mientras tanto, Euphilia había sido educada desde su infancia para ser el mismísimo ideal de la virtud y la determinación.
En comparación a ella, no podía imaginar que Ryeini Cian estuviese preparada para cumplir ese rol. En primer lugar, si poseyera las facultades necesarias para hacerlo, esta clase de farsa no habría llegado a ocurrir.
En resumen, en este momento, bajo estas circunstancias, no había manera de que la familia real pudiese aceptar a Ryeini Cian como la legítima prometida de Algard. Era simplemente imposible.
Lo que es más, Euphilia había estado dispuesta a seguir apoyando a Algard, él era el único que deseaba romper el compromiso.
Y lo peor de todo; era un acto que había sido presenciado por un salón lleno de gente. No había forma de ocultar el incidente.
No podía ver una manera de resolver la situación. O, en realidad, antes de pensar en cómo resolverlo, Orfans se preguntó si todavía tendría su cabeza en la mañana. Al pensar en eso, pudo ver en su mente la cara de su amigo, el Duque Magenta, un hombre que amaba a su hija más que nada en el mundo.
— ¡Ugh… Guh…!
Cuando sus dolores estomacales llegaron a un punto nunca antes visto, Orfans perdió el equilibrio y tuvo que apoyarse en su escritorio para no caer. El dolor en su estómago – inducido por el estrés – se sentía como si se estuviese esparciendo por todo su cuerpo.
— ¡Padre!
— ¡S-su Alteza! ¿¡Se encuentra bien!?
Anne-Sophia y Euphilia saltaron hacia adelante enseguida para ayudar a Orfans. Entonces, con el apoyo de ambas, lograron sentarlo de nuevo en su silla.
— ¿…Por qué, Algard? ¿Cómo pudiste hacer tal cosa…?
Orfans no había creído que Algard era tan incompetente. Si era guiado y ayudado apropiadamente, de seguro algún dia sería… Sí, aunque no haya sido un Rey que dejase su huella en los anales de la historia, seguramente sería lo suficientemente competente con algo de apoyo.
Fue por esa razón… Sí, fue por esa razón que él y Anne-Sophia habían acordado que ella podía abandonar su derecho al trono.
— …Todo esto es porque no fui lo suficientemente fuerte. No puedo disculparme lo suficiente…
Viendo la cara alicaída de Orfans, Euphilia se arrodilló, disculpándose profusamente por su incapacidad de evitar esto. Sus hombros temblaban terriblemente, y estaba claro que estaba al borde de las lágrimas.
Orfans se mordió el labio, arrepentido, al ver a Euphilia, quién siempre había actuado con gracia y determinación hasta ese momento. Sintió que, si no abría la boca para hablar, terminaría por perforar su propio labio.
— Bueeeno, Allie siempre tuvo un pequeño complejo de inferioridad, ¿No…? Esto no es algo que pudiese haber sido evitado, Señorita Euphilia.
— ¡Tú eres la persona menos indicada para decir eso!
Ciertamente, era verdad, Orfans estaba al tanto del complejo de inferioridad de Algard.
¡Pero, eso era la culpa de su atolondrada hija, Anne-Sophia!
A pesar de ser un constante problema, era indiscutible que Anne-Sophia era una pionera, siempre enorgulleciéndose de mostrar algún nuevo concepto o diagrama con el que nadie había soñado antes.
¿Qué podía pensar Algard, al ser comparado con semejante hermana? Ciertamente, no podría ser nada positivo. Por lo menos, Anne-Sophia estaba algo consciente de esto, ya que últimamente había mantenido cierta distancia de Algard…
— Ey, renuncié a mi derecho al trono, ¿No es así?
— ¡El problema es todo lo demás que haces!
— ¡Oh, entonces pueden echarme completamente de la familia real, que gran idea!
— ¡Deja de decir eso con tanto orgulloooo!
Al ver a Anne-Sophia sacar pecho con orgullo frente a su excelente nueva idea, Orfans la tomó por los hombros, sacudiéndola hacia atrás y adelante. Sin dejar de sacudirla, Orfans volvió a pensar…
Ah, sí tan solo Anne-Sophia fuese una persona normal. Y un hombre. Entonces, no tendría que preocuparse tanto.
Aunque Anne-Sophia era un miembro de la familia real, él había hecho todo lo posible para alejarla de los asuntos del Estado, como si estuviese rodeándolos con un mosquitero para ahuyentar a esa solitaria chupasangre.
Pero, la “Magicología” de esta chica era el principal motivo por el cual no podía ser completamente excluida de la realeza.
El potencial mágico del Reino de Palletia estaba creciendo exponencialmente gracias a la magicología de Anne-Sophia. Ya se había convertido en algo sin lo cual el Reino no podría funcionar fácilmente.
Sabía que una de las mayores causas del complejo de inferioridad de Algard era el hecho de que, aunque Anne-Sophia apenas parecía de la realeza, había demostrado ser una pieza importante del país, con solo su talento.
Y, así, para prevenir que Algard sintiese que su posición peligra, ella se rebelaba y pretendía ser una “niña problema”, para calmarlo. O, por lo menos, eso es lo que Orfans deseaba que fuese la verdad.
— ¡Padre, padre! ¡Por favor, piedad, voy a vomitar! ¡Piedad!
— ¡No tengo piedad que darle a alguien como tú…!
— ¡Pero, por lo menos escúchame…! ¡A este paso, quién sabe qué te hará en venganza el Duque Grantz, padre!
— ¡Por favor deja de recordarme de la realidad que quisiera evitar…!
— ¡Sin embargo, yo, Anne-Sophia, tengo un plan para salvar a mi padre de este predicamento!
— ¿…Disculpa?
Orfans, quién casi había sido consumido por pensamientos oscuros mientras consideraba si sacudir a su hija hasta que vomitase era un castigo justo, se detuvo.
Al soltarla, Anne-Sophia no tardó en alejarse de él y esconderse detrás de Euphilia, quién había estado observando el reconfortante (?) momento padre-hija en silencio. Viendo a su hija usar a Euphilia como una especie de escudo, Orfans la fulminó con la mirada. ¿Realmente había criado a una chica tan cobarde?
— En primer lugar, uno de los principales motivos detrás del compromiso era para estrechar los vínculos entre nuestra familia y la del Duque Magenta, y mostrarle al resto del país que estábamos unidos, ¿Cierto?
— No lo negaré. Por supuesto, tenía la esperanza de que Euphilia pudiese apoyar a Algard en un futuro, pero eso solo era una parte de ello.
— En ese caaaso, ¡Todavía hay una forma de romper el compromiso, y mantener una buena relación entre nuestras familias!
(¡…Tengo un horrible presentimiento sobre estooo!)
La boca de Orfans empezó a temblar de nuevo mientras Anne-Sophia hablaba con una gran sonrisa.
Siendo su padre, Orfans había desarrollado una especie de sexto sentido para este tipo de cosas. Estaba absolutamente convencido que ella estaba pensando en algo que él tendría que evitar con todas sus fuerzas.
— …Por ahora, te escucharé. ¿Cuál es tu idea?
La sonrisa de Anne-Sophia solo se ensanchó al responderle.
— ¡…Solo dame a la Señorita Euphilia a mí en lugar de a Algard!
El silencio era tan penetrante que, de alguna manera, le lastimaba los oídos.
Tanto Euphilia como Orfans la miraron sin decir una palabra.
— ¿…Qué quieres decir con eso?
— ¡Quiero a la Señorita Euphilia como un suj-! ¡Ejem! ¡Es decir, la quiero como mi asistente!
— ¡Aniseee! ¿¡Qué acabas de decir!? ¡No intentes taparlo con un tosido! ¡Solo dilo!
— ¡Sé que la Señorita Euphilia es una talentosa maga! ¡Puede usar todo tipo de magia, y escuché que es el tipo de genio que solo aparece una vez por generación! ¡Siempre he soñado que pudiese ayudarme con mi investigación…!
Es cierto que Euphilia es una chica excepcionalmente talentosa. Se destacaba no solo en sus estudios regulares, sino también como maga. Y su habilidad para la esgrima, lo cual solo había empezado como un interés personal, también era impresionante.
Desde la perspectiva de Anne-Sophia, la rebelde pionera detrás de la “magicología”, era completamente lógico quererla como asistente. Orfans podría acceder a esa parte, el problema yacía en lo que había tratado de ocultar, que sería un sujeto de pruebas.
— ¡Pero, como se supone que eso convenza al Duque Magenta de no matarme, tú, problemática…!
— ¡La historia sobre el compromiso ya se debe haber esparcido por toda la capital! ¡No hay forma de ocultarlo ahora! ¡Por eso, tenemos que hacer algo fuera de lo común! ¡Deberías usarme a mí para salvar el día! ¡La niña problema #1 del país!
— ¡Deja de decir esas cosas con tanto orgullo…! ¡Entonces, ¿Qué?! ¿¡Se supone te venda a Euphilia!?
— ¡Perdón por ser descortés, pero tienes que pensar en el futuro de la Señorita Euphilia, ya que para el resto de personas, acaba de ser despreciada y hecha a un lado por la familia real! A su edad, ¿Crees que será fácil que encuentre otro compromiso con un noble decente?
Esas palabras atravesaron dolorosamente el corazón de Orfans.
Al ser hecha a un lado por la familia real, no había forma de que sus posibilidades para casarse no resultasen afectadas. Y, si Algard se convirtiese en Rey, su situación empeoraría, como la mujer que fue plantada por el mismísimo Rey.
Sin embargo, a la hora de casarse con un extranjero, el genio de Euphilia se convertía en una desventaja. En simples palabras, sería difícil encontrarle un partido decente que sería leal a la familia real de este país. Las futuras posibilidades de Euphilia se habían reducido tremendamente en tan solo una tarde.
Y Euphilia estaba llegando a la edad apropiada para casarse, si esperase mucho más tiempo, habría problemas respecto a su edad. Eso sería como echar sal en la herida.
— ¡Entonces, si aprende sobre la magicología, y me ayuda a desarrollar nuevas tecnologías, estoy segura que la Señorita Euphilia puede recuperar su honor! ¡Después de eso, será la novia perfecta! ¡Además, si pasa suficiente tiempo, estoy segura que ella y Allie podrán hacer las paces!
— Una buena historia. Muy bien, digamos que acepto tu propuesta. Pero, ¿Por qué no me dices lo que realmente quieres?
— ¡No hay forma de que deje pasar la oportunidad de hacer mía a una asistente tan buena, ¿Sabes?!
— ¡URAAAAGH!
— ¿¡L-la garra de la muerte!? ¡Mi cara, mi cara está siendo aplastada…!
Orfans saltó de su silla, agarrando la cara de Anne-Sophia y levantándola por los aires.
Anne-Sophia trató de quitar su mano y liberarse, pero eventualmente se dio cuenta que era inútil resistirse.
Mientras fulminaba a su hija con la mirada, Orfans no pudo evitar pensar que eso solo era una parte de su plan.
En este momento, la magicología es algo investigado casi enteramente solo por Anne-Sophia. Aunque era problemática, tenía por lo menos la consideración de tratar que sus experimentos no pusieran a otras personas en peligro.
Solo revelaba algunos de sus resultados a unos pocos de confianza, y protegía celosamente sus notas y tecnología hasta que sentía que estaban listas para ser usadas por el público en general. Es por eso que Anne-Sophia mantenía el número de personas cercanas a ella al más mínimo posible y aceptaba estar fuera del centro de atención, a pesar de ser un miembro de la realeza.
Por eso, Orfans estaba realmente sorprendido de que hubiese solicitado que Euphilia fuera su asistente.
— Todavía ocultas algo, ¿No es así, Anise?
— ¡Tu mano…! ¡Suéltame…! ¡Mi cráneo va a…!
— Bueno, no es como si fueras a aprender incluso si hago esto…
Con un suspiro, Orfans relajó su mano y dejo ir a Anne-Sophia. Frotándose la cara, Anne-Sophia se levantó y habló:
— Bueno, hmm… Incluso si dices que lo estoy ocultando, no es algo que necesite esconder.
— ¿Oh? Pruébame.
— Solo quiero estar a su lado. ¡Pienso que la Señorita Euphilia es estupenda, después de todo!
— ¿Hah?
— ¿Eh?
— ¿…Estoy en lo correcto al asumir que estás diciendo que es más que solo un sujeto de pruebas potencial para tus atolondrados experimentos?
— A lo que me refiero, es que me gusta, como mujer.
Orfan recordó aquello que había tratado de ignorar a través de los años.
Así es. En algún punto, genuinamente había considerado partidos potenciales para Anne-Sophia. Pero, esto nunca ocurrió. Por supuesto, en parte era por sus excentricidades, pero la misma Anne-Sophia estaba vehementemente en contra.
— ¡No quiero casarme con un hombre! ¡Tiene que ser una mujer, por lo menos! ¡Quiero casarme por amor! ¡Así qué! ¡Un compromiso! ¡Está! ¡Fuera de la cuestión! ¡Pero, si tengo que elegir, no me importaría casarme con Illya!
El absoluto pandemonio que resultó de esa declaración, Orfans todavía lo recordaba con claridad, muy a su pesar.
Olvídense de sus labios, Orfans podía sentir sus mejillas temblar con ferocidad al mirar a Anne-Sophia.
Con el rabillo, podía ver a Euphilia, quién estaba lentamente escapándose hacia la puerta.
Anne-Sophia miró a Orfans a los ojos, y dijo, sin perder esa gran sonrisa:
— ¡Definitivamente… haré feliz a la Señorita Euphilia! ¡Por eso te pido, padre, por favor permíteme tenerla!
Con esas palabras, la úlcera estomacal y la jaqueca de Orfans se intensificaron hasta extremos incalculables.






