Segundo Capítulo Semanal
¡Disfrútenlo!
Al ver este alto y solitario árbol desde lejos, Han Sen frunció el ceño. El árbol poseía una gran fuerza vital, pero no había nada más vivo en su proximidad.
No había ninguna criatura cerca de él, por lo que Han Sen pensó que era un poco extraño.
No se trataba de una planta genética primitiva, eso era seguro. Si Han Sen podía sentir su presencia desde una docena de kilómetros de distancia, ¿por qué ninguna otra criatura viva deseaba estar cerca de ella?
“Descansemos aquí y atendamos las heridas de Chu Ming.” Han Sen creía que había algo malo en la dirección que llevaban. Así que decidió tomar un descanso. Levantando con cuidado a Chu Ming de la espalda de Rugidor Dorado, Han Sen se puso a trabajar en la curación del golpeado hombre con su luz sagrada.
Chu Ming había sido gravemente herido, pero el daño que había sufrido no era crítico. Después de una hora de curación, Chu Ming estaba totalmente recuperado.
“Lanxi, ¿por qué me rescatas? Firmamos un contrato con el Caballero Qing Ming, ¡puedes ser asesinada por esta desobediencia!” Chu Ming se despertó e inmediatamente notó su presencia en el Bosque de las Espinas. Rápidamente, fue capaz de reunir la mayor parte de lo que había sucedido en el tiempo que estuvo inconsciente.
“¿Te refieres a este tipo?” Han Sen convocó al Caballero Qing Ming.
“¡Vaya! Él… él…” Chu Ming se llevó un buen susto, e inmediatamente empezó a dar pasos hacia atrás. Con los ojos muy abiertos, preguntó, “Por los santuarios, ¿qué ha pasado?”
“¿Qué ha pasado? Yo, eso es lo que pasó. El Caballero Qing Ming ahora me pertenece.” Dijo Han Sen.
“¿Me estás tomando el pelo? ¿Cómo es posible?” Chu Ming miró al Caballero Qing Ming, sin saber si se había metido en una especie de sueño retorcido. Se pellizcó la pierna para ver si se despertaba, diciendo, “Esto debe ser un sueño. Es un sueño, ¿no? Debo seguir siendo la piñata colgante del refugio. Es una alucinación mía moribunda, seguro.”
Pero Chu Ming, sintiendo el desagradable dolor que le producía el pellizco, sabía que no era una invención de la mente. Lo que estaba ocurriendo era real.
Han Sen y Qu Lanxi transmitieron entonces todo el relato de lo ocurrido a Chu Ming, que parecía luchar por creer en su autenticidad.
Los tres siguieron descansando y Han Sen decidió prepararles una comida. Cogió uno de los cangrejos de árbol que había cazado y empezó a cocinarlo.
Esto sorprendió a Chu Ming una vez más. Los tres, después de llenarse la barriga, decidieron dormir un poco mientras Vientito permanecía de guardia. Con la última mascota de Han Sen allí, no tenían que preocuparse de ser atacados sin previo aviso.
Pasada la medianoche, Vientito aulló de repente. Despertados de su sueño, todos se levantaron de golpe para buscar lo que venía. Pero, extrañamente, no había nada que ver.
Vientito no era más que una criatura, así que no podían preguntarle qué había provocado la agitación. Husmearon un poco por la zona, pero no pudieron discernir el problema; además, Vientito también había vuelto a estar tranquilo.
Por si acaso ocurría algo, Han Sen decidió permanecer despierto y vigilar, dejando que los otros dos durmieran y descansaran.
No les ocurrió nada malo esa noche, y cuando salió el sol al día siguiente, todos recogieron alegremente sus bártulos y discutieron cuál debía ser su destino final.
“Si ese árbol es una planta genética de alto nivel, tenemos que ir a echar un vistazo. Como parece que no hay otras criaturas cerca de él, tal vez podamos conseguir algunas cosas buenas para nosotros.” Chu Ming miró al árbol gigante con la saliva babeando por la comisura de los labios.
“Pero San Mu tiene razón. El peligro debe acechar allí, pues es anormal que no haya criaturas en las inmediaciones de ese árbol.” Dijo Qu Lanxi.
“Todavía estamos en lo que es esencialmente los límites del Bosque de las Espinas. No hay nada que temer… ¡ah! ¿Qué es eso?” Chu Ming, mientras escaneaba la zona, gritó de repente en voz alta.
“¿Qué pasa?” Han Sen miró a su alrededor y notó que había algo raro.
“Este es el Bosque de las Espinas, ¿no? ¿No hemos caminado unas cincuenta millas para llegar a este punto?” Chu Ming notó franjas de enormes espinas enredadas con los árboles más adelante.
“Estoy bastante segura de que esas vides espinosas no estaban allí anoche.” Qu Lanxi se sorprendió y miró a su alrededor para ver qué más podía haber aparecido.
El día anterior, habían caminado por lo que parecía ser un bosque apacible. Lo que ahora veían delante de ellos era una enorme maraña de vides espinosas que se abría paso entre los árboles que los rodeaban. Si realmente se encontraban en los límites del bosque, no debería haber nada parecido cerca de ellos.
Qu Lanxi quiso echar un vistazo más de cerca, pero Han Sen la detuvo.
“No nos alejemos por nuestra cuenta antes de evaluar adecuadamente la situación.” Han Sen miró a su alrededor, con preocupación, la gran cantidad de enredaderas espinosas. Su número era igual al de los árboles entre los que estaban. Si no lo hubieran sabido, habrían creído estar en lo más profundo del bosque.
Sin embargo, sabían que sólo habían caminado unos cincuenta kilómetros. Sabían que no deberían haber visto ya vides tan espinosas.
“¿Es por ese árbol gigante?” Chu Ming lo señaló.
“De ninguna manera, es sólo un árbol. ¿Estás sugiriendo que nos ha teletransportado a lo más profundo del bosque o algo así?” Dijo Qu Lanxi.
Han Sen no estaba dispuesto a poner en duda la teoría de Chu Ming, ya que creía que el hombre podía tener razón. El entorno había cambiado, todo excepto ese árbol gigante, por lo que dijo, “El lugar en el que estamos es mayormente diferente, salvo por la posición del árbol. Creo que Chu Ming podría tener razón. Si hay otra posibilidad, me cuesta discernir cuál puede ser.”
“Entonces, ¿estás diciendo que el árbol nos llevó a una parte más profunda del bosque?” Preguntó Qu Lanxi.
“Todavía no estoy del todo seguro. Es eso o el bosque de espinas está buscando expandirse.” Han Sen se adelantó para ver mejor el árbol y dijo, “Deberíamos echar un vistazo al árbol con más detalle. Tal vez una inspección más cercana aclare nuestra situación.”
“Si el árbol nos hizo esto, ¿no sería peligroso para nosotros hurgar en él?” Sugirió Chu Ming.
Han Sen negó con la cabeza y dijo, “Si ahora estamos efectivamente dentro de la zona más profunda, oscura y traicionera del Bosque de las Espinas, será peligroso no importa por dónde nos aventuremos. Al menos podemos confirmar que no hay criaturas cerca del árbol.”
Los tres decidieron entonces visitar el árbol e investigar.
Han Sen ordenó a Vientito que los guiara desde el frente. Era el más fuerte de su grupo, aunque Han Sen ya había consumido al Rey Bicho de Hierro y había obtenido siete puntos genéticos divinos.
Han Sen pensó que el bicho de hierro podía tener algún fallo, después de todo, no había evolucionado del todo. El Espíritu femenino había forzado la apertura de su caparazón, y quizá por eso Han Sen no recibió muchos puntos genéticos.
Los tres se acercaron con cuidado al árbol y cuando llegaron, Vientito parecía reacio a acercarse. Han Sen tuvo que tirar y jalar de Vientito para que lo siguiera.
“¡Hay alguien debajo del árbol!” Chu Ming gritó de repente mientras señalaba el árbol.




