Sexto Capítulo Semanal
¡Disfrútenlo!
Han Sen había aprendido ahora más sobre Taia y Qin Huaizhen. Aunque eso podía ayudar a dilucidar algunas cosas, como la forma en que la espada había sido llevada a los santuarios, las verdaderas preguntas importantes seguían sin respuesta.
Cuando la familia Qin preguntó a la familia Lan Te dónde había encontrado la espada, dijeron que la habían comprado a un viajero interestelar.
Sólo habían visto al viajero una vez. No sabían de dónde venía, y desde entonces no habían podido identificarlo.
Cuando terminaron las siguientes conferencias, los dos jóvenes de la familia Arthur volvieron a visitar a Han Sen. Seguían siendo muy curiosos, queriendo aprender más sobre la arquería.
Cuando Han Sen se reunió de nuevo con ellos, le complació ver su entusiasmo por la arquería, así que respondió a todas las preguntas que le plantearon.
Kai Wei y Long escucharon a Han Sen con atención, y esto le hizo aún más feliz.
Pero después de eso, su entusiasmo no decayó. Todos los días volvían a preguntar a Han Sen sobre cosas que no entendían. Han Sen disfrutaba de la oportunidad de ser tutor personal y profesor, y se tomaba el tiempo para ayudarles lo mejor posible en cada oportunidad que tenía. Empezaron a gustarle los dos.
Han Sen no consideraba que enseñar a los dos fuera una pérdida de tiempo en absoluto, siempre y cuando escucharan bien, cosa que hacían.
Pasó un mes, y ese tiempo no sólo lo dedicó a enseñar. También consiguió abrir su tercera cerradura genética.
Su estado físico era muy alto en ese momento, por lo que Han Sen pudo abrir su tercera cerradura con bastante rapidez. En comparación, un transcendido medio tardaría casi dos años en llegar a ese punto.
Después de abrir la tercera cerradura genética, su Aura Dongxuan se expandió en una cantidad considerable y también le proporcionó una nueva función.
El segundo nivel le permitía enmascarar su fuerza vital para eludir la atención de los demás. Tras abrir su tercera cerradura genética, ahora podía oscurecer el séptimo sentido de los demás.
Sin embargo, no podía opacar o inhibir el octavo sentido. Pero aun así, siempre que no lo tuvieran, significaba que podía dejar a los demás prácticamente ciegos y sordos.
Era un poder aterrador para cualquier combatiente al que enfrentarse, y ese silencioso inhibidor era más aterrador que cualquier poder destructivo que una persona pudiera poseer.
Habiendo desbloqueado esa habilidad, Han Sen se preguntó si su siguiente desbloqueo le permitiría cegar también el octavo sentido de los demás.
Han Sen envió a la Emperatriz Shakra a cazar criaturas, y mientras ella no estaba, aprovechó para entrar en la tercera base espiritual.
Adoptó un perfil bajo, y enmascaró su presencia allí para asegurarse de que nadie más supiera que El Soberano había llegado allí todavía.
Su Aura Dongxuan no sólo podía cegar el séptimo sentido de un individuo, sino que podía ser proyectada en toda un área.
Eso significaba que si un Espíritu estaba fuera del radio efectivo de su Aura Dongxuan, no podría ver ni entrar en ese lugar.
Así que, tras ocultar su estatua espiritual, nadie podía verle a él ni a su isla. Su aparición allí era poco más que una sombra parpadeante.
Esa era la primera etapa del nuevo plan de asalto a la tercera base espiritual de Han Sen.
Han Sen empezó por ir a por los Espíritus Aristócratas. No iba a saltarse ningún rango, ya que deseaba reunir tantos puntos genéticos de Espíritus Aristócratas como pudiera.
Los Espíritus derrotados ni siquiera tuvieron la oportunidad de ver la cara de Han Sen. Todo lo que sabían era que un velo de color negro oscurecía su visión, y que de repente resurgían en su estatua espiritual.
Han Sen no dudó en su rápido ascenso a través de los rangos, y pronto, alcanzó los rangos de los Espíritus Rey.
“¿Te has enterado? Un increíble Espíritu Rey ha llegado aquí. Nunca se le ve hasta que es demasiado tarde. Te arrastrará a la oscuridad y entonces te matará.”
“¡Lo sé, lo he oído! Me pregunto de que Espíritu Rey será hijo.”
“Hace tiempo que no lo vemos, pero ¿crees que puede ser realmente El Soberano?”
“No lo creo. ¿El Soberano no emite una luz blanca?”
“Pero he oído que muchos Espíritus Rey han sido asesinados por esta nueva amenaza. Parece ser otro Espíritu aterrador y poderoso al que debemos enfrentarnos.”
“¿Quién crees que ganaría en una pelea? ¿Este Espíritu o El Soberano?”
“El nuevo espíritu. El elemento espacio es aterrador.”
“El Rey Divisor del Espacio dijo que destruiría al nuevo Espíritu si le atacaba.”
“Es un Espíritu Rey del elemento espacio, por supuesto que destrozará a ese engendro que habita en las sombras.”
“Estoy seguro de que el Espíritu también lo sabe. Probablemente por eso aún no ha ido a por el Rey Divisor del Espacio.”
Mientras los Espíritus discutían eso, Han Sen condujo su isla junto a ellos y escuchó brevemente. Y mientras se marchaba, pensó, “Si el Rey Divisor del Espacio es realmente un Espíritu del elemento espacio, puedo matarlo y conseguir unos cuantos puntos genéticos espaciales. Si tuviéramos un combate por puntos propios, eso sería aún mejor.”
Pero Han Sen no iba a salir en su busca todavía. Anteriormente en la segunda base espiritual, a Han Sen ya le habían hablado del Rey Divisor del Espacio y de su juramento de destruir a El Soberano.
“Tal vez realmente pueda tener un combate con él.” Se dijo Han Sen, mientras seguía buscando su próximo objetivo.
Han Sen sólo atacaba a los Espíritus Rey que tenían un rango superior al suyo. Y para cuando terminó, había conseguido hacerse con una veintena de puntos genéticos espirituales fácilmente. Sin embargo, por desgracia para él, todos eran de elementos básicos.
Cuantos más Espíritus Rey vencía Han Sen, más engreído se volvía el Rey Divisor del Espacio. Decía que Han Sen era un cobarde, que sólo confiaba en luchar a escondidas. Creía que Han Sen nunca le mostraría su cara, y por ello, el Rey Divisor del Espacio se sentía confiado diciendo todo lo que deseaba.
Cada vez que Han Sen mataba a un Espíritu Rey, éste resurgía con gran furia. Y la mayoría de las veces, sus quejas cargadas de rabia hacían mención al Rey Divisor del Espacio. Su última muerte hizo que el Espíritu gritara, “¡Pah, cobarde! Si crees que tienes cojones, ¡ve a luchar contra el Rey Divisor del Espacio!”
“¿Ese cobarde? No es nada. Puedo matarlo con facilidad.” Respondió Han Sen, desde la oscuridad que lo velaba de su vista.
“Hablar es barato. Si crees que tienes lo que hay que tener, nadie te impide luchar contra él. Ve allí y demuestra tu valía.” Reprendió el Espíritu Rey.
“Oh, lo haré. Entrégale un mensaje, lucharemos en Shen Xiao. E informale de que será un combate por puntos propios. Estaré esperando. Ah, y si no está dispuesto a comprometerse en un combate por puntos propios, dile que no se moleste en presentarse.” Dijo Han Sen, y luego se marchó.
No pasó mucho tiempo antes de que la noticia de ese desafío se extendiera por toda la tercera base espiritual. Todos los Espíritus no tardaron en escuchar las palabras que Han Sen había pronunciado, y cada uno de ellos estaba deseoso de ver una pelea así.



