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Súper Gen Divino – Capítulo 987: Cadáveres de Ángeles Secos

Séptimo Capítulo Semanal

¡Disfrútenlo!

“¿Crees que el Rey Divisor del Espacio aparecerá para el combate por puntos propios en Shen Xiao?”

“Por supuesto que lo hará.”

“Sí, no tiene nada que temer. Sus poderes de dividir el espacio pueden vaporizar a ese perdedor de la oscuridad.”

“Va a ser un gran espectáculo, entonces. Vamos, no debemos llegar tarde. ¡Démonos prisa!”

“Va a ser un espectáculo único, definitivamente debemos llegar pronto.”

Un sinfín de Espíritus acudieron a Shen Xiao para presenciar ese combate. Y tan frío como siempre, el Rey Divisor del Espacio aceptó los términos de la pelea y dijo, “¡Pah! Que tonto. Es un desperdicio de vida, desafiarme a una pelea por puntos propios.”

“Divisor del Espacio, esta pelea no tiene sentido.” Dijo una mujer.

“Si no puedo vencerle, o si me acobardo, ¿cómo crees que puedo hacer honor a mi nombre?” Dijo el Rey Divisor del Espacio.

“Pero tú no sabes nada de él. No conoces el alcance de sus poderes. Es arriesgado, y si pierdes todos tus puntos genéticos espaciales…” La mujer sonaba muy preocupada.

“Soy indestructible, ¿aún no lo has aprendido? Aplastaré a cualquiera que se me presente con la mayor facilidad.” Reafirmó el Rey Divisor del Espacio.

La mujer quiso decir algo más, pero él la detuvo y le dijo, “Sólo eres un Espíritu Aristócrata. No lo entiendes. Puedo matarlo cien veces en un abrir y cerrar de ojos.”

La mujer sólo era un Espíritu Aristócrata, pero había dado a luz al Rey Divisor del Espacio. Era muy triste que la despreciara. Era un hijo despreciable.

Han Sen preparó la lucha, pero no fue a Shen Xiao. Mató a dos Espíritus Rey más y abandonó la base espiritual.

Cuando llegó el Rey Divisor del Espacio, los Espíritus se alegraron mucho y su alboroto llegó al máximo. Pero para su sorpresa, el Espíritu de la sombra que había convocado ese combate no apareció. El público esperó dos días enteros, y aún no apareció.

“¡Ese Espíritu Rey debe haberse tirado un farol, y realmente tiene miedo de luchar!”

“Por supuesto, deberíamos haberlo visto venir. El Rey Divisor del Espacio tiene poderes del elemento espacio, después de todo. Ese debe ser su punto débil.”

“No puedo creer que haya mentido así. Qué vergüenza de persona, es tan vergonzoso.”

“¿Tal vez está ocupado?”

“Qué cobarde”

Han Sen estaba en el lado este del refugio subterráneo, examinando un cadáver que Xu You trajo.

Se trataba de un bicho con cuernos que tenía púas como una bardana1. Sólo era una criatura primitiva, pero era especial. Tenía un agujero del tamaño de un puño en la cabeza, y su cerebro había desaparecido.

“¿Dices que hay muchos cadáveres así en el norte? ¿Todos en el mismo estado que éste?” Preguntó Han Sen.

“Sí, los hay. Y también hay cadáveres de otras criaturas.” Xu You le dio los detalles de su descubrimiento.

Han Sen observó el cuerpo y se quedó en silencio, habiendo visto algo así antes. Pudo sentir un oscuro residuo de Yaksha en la herida.

Yaksha debe haber huido al norte, tras su encuentro.

“Pequeño Han, ¿podemos traer los cuerpos de vuelta?” Preguntó el viejo Huang.

Había muchos cuerpos en esas condiciones, y aparte de sus desaparecidos cerebros, estaban perfectamente bien. Algunos de ellos también eran de clase mutante, serían una buena forma de que la gente de su refugio subiera de nivel.

“Déjame ir allí y examinar el lugar primero. Si es seguro, entonces puedes traerlos de vuelta.” A Han Sen le preocupaba que Yaksha siguiera en la zona, así que le apetecía comprobarlo solo.

Han Sen vio muchos cadáveres mientras se aventuraba hacia el norte a través del Bosque de las Espinas. Ocultó su presencia y avanzó con cuidado.

Después de cincuenta millas de viaje, seguía viendo muchos cadáveres. No parecía que Yaksha hubiera regresado.

Han Sen trajo consigo algunos de los cadáveres cuando regresó. Luego ordenó a los demás que fueran a recoger el resto, considerando que la región era segura por el momento. Quería evitar que la carne se echara a perder.

Han Sen estaba un poco preocupado. No sabía cuál era el objetivo final de Yaksha, qué estaba haciendo, a dónde iba, ni nada más. Si Han Sen se topaba con él antes de que pudiera mover el refugio, las cosas se torcerían terriblemente no sólo para él, sino para la gente que ahora estaba a su cargo.

Han Sen fue a ver a Bao’er, y volvió a salir del refugio con ella a cuestas. Siguió los cuerpos, queriendo localizar a Yaksha, si podía.

A medida que se adentraba en el bosque, el número de cuerpos disminuía. Aun así, había suficientes para seguirle la pista.

Yaksha obviamente no estaba interesado en esconderse, así que eso significaba que sería fácil para Han Sen rastrearlo.

Pero Han Sen se aseguró de tener mucha precaución en su caminata, y su cautela aumentaba cuanto más se aventuraba.

Ocultó su presencia y la de Bao’er tan bien como pudo.

El Bosque de las Espinas era un lugar salvaje e impredecible. Han Sen había visto muchas locuras en su tiempo allí, así que sabía que nunca se era demasiado cuidadoso.

De repente, los ojos de Han Sen se abrieron de par en par. A lo largo de las espinosas lianas que se entrelazaban entre los árboles, se habían ensartado muchos cadáveres.

Al examinarlos más de cerca, los cadáveres estaban todos secos como cáscaras. Era una escena siniestra.

Y lo más impactante para Han Sen era su apariencia humana. No eran criaturas al azar; eran humanos con alas. Esos seres angelicales resecos tenían alas de distintos colores: negras, blancas y grises. Las plumas se habían caído en su mayoría de sus alas, revelando el esqueleto bajo lo que una vez fue sin duda un plumaje de lo más hermoso.

Los cuerpos de esos ángeles colgaban de las lianas, y en sus pechos, sobresaliendo de donde debían estar sus corazones, había pinchos rojos.

Trece ángeles habían sido clavados allí, en total. No pudo saber cuándo habían muerto. Ya no parecían hermosos y santos, verlos le daba a Han Sen escalofríos.

Se dio cuenta de que los cuerpos de esos ángeles tampoco tenían ojos. Sus cuencas eran oscuras y estaban vacías.

Han Sen utilizó su Aura Dongxuan para escudriñar la zona, y fue entonces cuando sintió la presencia de Yaksha. Él había estado allí, y también había examinado los cuerpos de esos ángeles.

 


Nota del Traductor:

1: La Bardana, es una planta herbácea bienal mas información en la wikipedia.


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