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La revolución mágica de la princesa reencarnada y la joven genio – Capítulo 5

Conversación entre cuatro respecto a la hija del duque. (Parte 2)

— Majestad, estoy seguro que pretende hablar con el Príncipe Algard acerca de esta situación, pero sin importar que resulte de ello, le pido que haga oficial la anulación de su compromiso con Euphie.
— Así lo haré, así que por favor levanta la cabeza, Grantz.
Una vez que Euphilia se calmó, Grantz había hecho una profunda reverencia a Orfans.
Cuándo por fin levantó la cabeza, Orfans lo miró con una amarga expresión.
— …Algard ha causado un sinfín de problemas. A decir verdad, no sé si hay algo que pueda decir para arreglar esto. Lo único que puedo hacer es disculparme. Mis más sinceras disculpas, Grantz, Euphilia.
— ¡Su Majestad! ¡Aunque estemos solos aquí, no debería inclinarse ante…!
— Sí, Orfans. ¿Podrías no incomodar a Euphie de esa forma?
— Hay veces que debo actuar como una persona, y no como un Rey. Honestamente, ¿Vale la pena ser padre? Realmente es difícil. Especialmente las hijas.
Orfans y Grantz compartieron una carcajada, mientras Anne-Sophia se frotaba su dolorido cuello.
Euphilia no pudo esconder la sorpresa que le causó ver a su padre reír, como si estuviese viendo un lado completamente nuevo de él, o por lo menos, uno que no había visto en mucho tiempo.
— Bien, Princesa Anne-Sophia. No tengo problema en dejar a Euphilia bajo su cuidado. Siempre y cuando, por supuesto, que Euphilia esté de acuerdo, y que acceda a mis condiciones.
— ¡Sí! ¿…Sí? ¿Condiciones?
La sonrisa que había invadido su rostro al escuchar las primeras palabras desapareció rápidamente mientras consideraba la palabra ‘condición’, inclinando la cabeza en confusión.
Cambiando su expresión a una más digna de un duque, Grantz se enderezó. La cálida expresión que había compartido con Euphilia hacia unos momentos fue reemplazada por una fría máscara al mirar a Anne-Sophia.
— Si quiere que permita que Euphilia trabaje con usted, me gustaría pedirle que reafirme su derecho al trono.
— ¿¡Quéeee!?
Anne-Sophia soltó un grito tras las palabras de Grantz. Con la boca abierta de la sorpresa, lo miró como si no pudiese creer lo que acababa de escuchar.
A su lado, Orfans levantó una ceja.
— ¿Qué pretendes, Grantz?
— A este paso, es posible que el Príncipe Algard no pueda heredar el trono.
— ¿¡Por qué!?
Anne-Sophia le gritó eso a Grantz, a quien ello no pareció desconcertarlo en lo absoluto.
— Tengo dudas sobre su capacidad para liderar, mientras que sé que usted es competente, Su Alteza. Si fuera reeducada adecuadamente, ciertamente podría ser una princesa decente.
— ¡No, no, imposible! ¿¡Perdió la vista de repente, Lord Grantz!?
— Es cierto que, en este momento, su comportamiento y forma de actuar dejan mucho que desear para un miembro de la realeza, Princesa Anne-Sophia. Sin embargo, esto solo es cierto si uno lo juzga bajo los ideales actuales del país.
— ¿A dónde quieres llegar con esto, Grantz?
— Orfans, ¿No crees que sería interesante ver que podría hacer tu extraña hija si fuera Reina?
—¿¡EEEHHHH!?
Otro grito. Anne-Sophia miraba a Grantz con los ojos abiertos de par en par, como si se hubiese vuelto loco. Incluso Euphilia parecía sorprendida al escuchar una propuesta que nunca habría esperado de su padre.
— ¿Hablas en serio? ¿Te volviste loco? ¿Por qué, por qué? ¿¡Lord Grantz, qué te he hecho!? ¿¡Por qué intentas someterme a este extraño y cruel castigo!?
—Tan solo tengo en mente lo mejor para el país.
— ¡Conmigo a cargo, el país será arruinado, ¿Sabes?! ¡No, no, no, esto es total y completamente imposible!
— Y por eso tendrá a Euphilia a su lado. Con su ayuda, Euphilia podrá entender su magicología, y al mismo tiempo manejar los asuntos del estado utilizando la educación que recibió como futura Reina en potencia.
— ¡Lo que estás diciendo es una locura!
Realmente lo era. Anne-Sophia, la definición de ‘loco’ para muchas personas, no podía evitar pensar que lo que Grantz estaba diciendo era absurdo. Pero Grantz no cedió.
— Bueno, es solo hipotético, por supuesto.
— …Ah. ¿Pretende que presione a Allie?
Anne-Sophia juntó sus manos en entendimiento, mientras que Grantz asintió al ver a la princesa mucho más tranquila.
— Aunque Su Alteza reafirmara su intención de tomar el trono, seguiría estando segunda en la línea de sucesión. Como el hijo mayor, Algard seguiría teniendo la primogenitura.
— Claro, por supuesto. De acuerdo a la ley, eso es correcto.
— Sin embargo, Princesa Anne-Sophia, usted no es conocida por acatar la ley.
— ¡No, no, no! ¡No actúes como si ya estuviese decidido! ¡Ya te lo dije, es imposible!
— Pero, si el Príncipe Algard fuese desheredado, realmente sería necesario tener a alguien en reserva. Si el Príncipe no es digno, el trono pasaría naturalmente a usted, Su Alteza.
— ¿¡Estás intentando arrestar a Allie!? ¡Espera un momento, ¿Estás intentando formar una facción para arrestar a Allie?! ¿¡Y quieres que lidere esa facción!? ¿¡Ese fue tu objetivo desde un principio!?
Lo único que Anne-Sophia quería hacer era estudiar magicología y disfrutar de los frutos de su investigación. La principal razón por la que eligió quedarse en la familia real fue porque sería una buena forma de asegurar que sus descubrimientos no cayesen en manos equivocadas. Si no hubiese ningún peligro, siempre había creído que disfrutaría una vida en el campo, lejos del palacio.
Bueno, probablemente no haría eso de todas formas, ya que sus padres sufrirían demasiado. Así que, para no agitar a Algard, siempre hizo claras sus intenciones de no tomar el trono. Pero, mientras que ella había visto a sus logros como pequeños montes frente a la sucesión, para Algard eran montañas.
— …Hmm, conque ese es tu objetivo. No creo que sea un mal plan, Anise.
— ¿Ha? Padre, ¿Finalmente te has vuelto senil? ¡Por favor, no desesperes! ¡Eres el pilar más importante del país! ¿¡Si algo te ocurriese, quién cuidaría del pueblo!?
— ¡Kaah! ¿¡Solo naciste para poner a prueba mi paciencia!? ¿¡No puedes pensar antes de hablar, por una vez!?
El pánico de Anne-Sophia aumentó al ver a Orfans levantando la mano nuevamente, pero ahora mismo, golpearla no resolvería nada.
Intentando calmarse, en su lugar extendió el brazo e hizo sonar la pequeña campana sobre la mesa, llamando a una mucama para servir el té. Tras esperar que la mucama salga de la habitación, Orfans volteó hacia Anne-Sophia.
— Oh, Anise, realmente eres la chica más problemática del reino, y la agitadora en jefe del Plexo Solar Real.
— Qué títulos más horribles. Pero no me molestan realmente. Por favor, continua.
— Sin embargo, muy en lo profundo de tu ser, sé que tienes un buen corazón y un sentido agudo… Para ser honesto, eres más popular que Algard, Anise.
— ¿Ha?
Los ojos de Anise se abrieron como si fuese un conejo al que acababan de golpear con un virote.
Viendo la reacción de su hija, Orfans suprimió un suspiro, frotándose la frente, y continuó:
— Ciertamente, tienes tus… cualidades problemáticas. Sin embargo, muchos creen que tienes el coraje y espíritu necesarios para lidiar apropiadamente con una crisis, si llegase a surgir. También se dice que no le deseas ningún mal a nadie, y que el objetivo de tu investigación siempre ha sido mejorar la vida de todos. En pocas palabras, eres un problema, pero uno que debería ser evaluado más a fondo.
— No, pero, realmente solo estoy haciendo lo que se me dé la gana… No lo hago por nadie m- Es decir, sí, claro. ¿Y?
Los ojos de Orfans se endurecieron cuando dejó de hablar por un momento. Anne-Sophia retrocedió ligeramente, tratando de no empeorar su ánimo. Tosiendo una vez, Orfans prosiguió:
— Si intentas tomar el trono – seriamente – podrás ver que hay gente dispuesta a llevar tu estandarte.
— ¿Eh? ¿¡…Eh!? ¿¡Estás de acuerdo con este plan, Padre!?
— Si tener un verdadero rival hace que Algard se encamine y mejore, todo estará bien. Si no, finalmente me esforzaré en atarte una soga al cuello y encaminarte a ti. Los dos peores escenarios – que Algard sea un Rey incompetente, o que el reino no tenga sucesor – no permitiré que lleguen a ocurrir.
— ¿¡No crees que atarme una soga al cuello suena como si quisieras matarme!?  ¡Ah, espera, ¿Quieres tenerme como a una mascota?! ¿¡Como si fuera ganado!?
Orfans habló con completa seriedad, mientras que Anne-Sophia, por otro lado, mostró una inusual expresión de genuino terror.
— ¡Imposible, imposible, imposibleeee! ¿¡Yo, Reina!? ¿¡En serio!? Mis disculpas, no me interesa lo que están vendiendo. Bien, espero que tengan un hermoso día, pero es hora de irme.
— No hemos terminado de hablar.
— ¡Pah! ¡Bueno, como sea, si la Señorita Euphilia no acepta, nada de esto importa, ¿No?!
— ¿Oh? Después de todo lo que dijo sobre querer lo mejor para mi hija, ¿La abandonará tan fácilmente, ahora que su espalda está contra la pared…?
— ¿¡Et tu, Lord Grantz…!?
Los ojos de Grantz eran completamente serios. Anne-Sophia, quién había soportado la aterradora mirada de muchos monstruos, se encogió ante la suya.
— Aunque obviamente deseo que Euphie sea feliz, sigo siendo un Duque. Si el Príncipe Algard demuestra ser insalvable, no dudaré en tomar el siguiente paso.
— ¡Lo tengo! ¡Si mi Padre tuviese otro hijo…!
— ¿Esperas que tu madre dé a luz a su edad?
— Ah, no, quiero decir… no. Como sea, sin importar que, odio esta idea. Me rehúso incondicionalmente. ¡No hay la más mínima chance! ¡No hay forma de que sea Reina!
— Para eso está Euphie, haga lo que haga, no será un problema.
— ¡Ahhhh! ¡Conque esto es lo que sintió Illya cuando hice llenar el foso! ¡Nunca había sentido esto es y lo odioooo!
Anne-Sophia gritó, tapándose la cara con las manos. El derecho al trono que creyó haber abandonado en el bosque hace tanto tiempo había repentinamente golpeado su puerta para saludar. Junto a una increíble cantidad de equipaje. ¿¡Cómo pudo ocurrir esto!? ¡Dios está muerto! Anne-Sophia hervía por dentro, pensando eso.
Euphilia apenas podía seguir la conversación, así que observaba en silencio. Anne-Sophia se quejó y murmuró en voz baja un tiempo, antes de repentinamente levantar la cara y sentarse derecha.
Euphilia no pudo evitar sorprenderse frente al cambio, ya que al ver a Anne-Sophia ahora, parecía ser una persona completamente distinta.
— Entonces, ¿Qué tan largo sería el plazo?
— ¿Puedo asumir que este plazo es respecto al Príncipe Algard?
— Sí. Padre, Lord Grantz, me gustaría saber cuánto tiempo le darán a Algard para corregirse.
— …Dos años. Sin embargo, si algo serio vuelve a ocurrir dentro del próximo, no dudaré en quitarle su derecho de sucesión.
— En otras palabras, ¿Podríamos hacernos una idea de nuestra posición tras un año, aproximadamente? A juzgar por ese periodo de tiempo, supongo que no quieres reemplazar las viejas costumbres muy agresivamente, ¿Correcto?
— Por supuesto. Y hasta que sepamos si Algard se levantará o caerá, quiero que estés fuera del centro de atención.
— Lo entiendo completamente. Tampoco quiero sumir al país en caos, por supuesto. Pero, si lo creo necesario, yo misma expulsaré a Algard. ¿Les parece bien? Tendré que ser una déspota. De no hacerlo, nadie aceptará que rompa las viejas costumbres. No soy una persona caritativa, y estoy preparada para sentarme en un trono hecho de huesos. Los humanos pueden ser demonios si lo necesitan.
Euphilia retrocedió en shock al ver los ojos de Anne-Sophia, que no mostraban ninguna emoción, como si hubiesen sido reemplazados por bolas de vidrio.
Al lado de la temblorosa Euphilia, Grantz rió con sinceridad.
— Ha pasado un tiempo desde la última vez que vi esa cara.
— Lord Grantz, debe de estar bromeando.
— Siempre te pones así cuando se te sube la sangre a la cabeza – sigues siendo un problema, pero uno muy diferente. Argh, ¿Era necesario apretar ese interruptor justo ahora…? ¿¡Por qué eres tan… desbalanceada!?
— ¿¡Haaaa!? ¡Por eso dije que no quiero hacerlo, porque terminaré así! ¡Nooo! ¿¡Y quieres ponerme en una jaula!? ¿¡Encerrada, por un año entero!? ¡Bien, soportaré esta molesta situación por un año, pero después de eso, quiero un presupuesto!
Inmediatamente volviendo a actuar como una niña haciendo un berrinche, la rígida postura de Anne-Sophia se rompió al responderle a los gritos a su padre. Abriendo las piernas y hundiéndose en la silla, se cubrió la cara con las manos.
— Supongo que si vamos a golpearte con el palo, es justo que también te ofrezcamos la zanahoria.
— No te preocupes, Euphie. La Princesa no suele hacer estos berrinches. Sin embargo, cuando lo hace, se convierte en una espada de doble filo particularmente inútil, como puedes ver. Harías bien en recordarlo de ahora en adelante.
— ¿S-sí…?
— En cualquier caso, este presupuesto. Dices que nunca pide joyas, vestidos, ni nada por el estilo. En comparación a otras princesas, ¿No crees que es mucho más económica, Orfans?
— ¡Es la princesa más cara en toda la historia en cuanto al estrés de su padre! Ah, pero tiene un corazón tan amable… Me gustaría que pudiese preocuparse un poco más por mi pobre estó- ¿¡NOWAH!?
—¿¡Qué acabas de decir, Padre que rompió en pedazos los sueños y esperanzas de su hija!?
— ¡Como si pudieses opinar al respecto, estúpida hija!
Euphilia sintió su boca temblar al ver al rey y su hija peleando en el sofá.
— Princesa Anne-Sophia, ¿No cree que está pidiendo muy poco, con solo el presupuesto?
Mientras el dúo real se pellizcaba las mejillas mutuamente, Grantz hizo esta pregunta con toda seriedad. Anne-Sophia dejó de pelear con su padre y recuperó la calma, sacudiendo la cabeza en respuesta.
— Lord Grantz, el presupuesto real es la sangre, sudor y lágrimas del pueblo. Es el fertilizante que nutre al país. No es algo que deba ser usado frívolamente.
— En ese caso, ¿Por qué no pide otra cosa?
— ¿Además del presupuesto? Ehh, entonces… ¿Materiales? Pero, puedo ir a buscarlos yo misma…
Anne-Sophia se preguntó que más podría querer además de dinero, especialmente dado que era el tipo de persona que prefiere juntar las cosas que necesita personalmente.
Concluyó que no tenía nada en particular que pedir del país. Bueno, además de ser exenta del derecho al trono y todo eso. Pero ni siquiera se molestó en mencionarlo, sabiendo que no iba a pasar.
— Por cierto, ¿Es cierto ese rumor?
— ¿Rumor?
— Que solo le interesa su mismo género.
— Ah… Hmm, ¿Cómo decirlo…? Sí, si fuera a iniciar una amistad con alguien y a enamorarme de esa persona, preferiría que fuese una mujer. En cuanto a hombres, hmm, supongo que está bien si solo quieren ser amigos, pero… Es difícil de explicar, pero la simple idea de tener a un hombre como pareja me pone la piel de gallina. Es… físicamente imposible, así me siento. ¿Supongo que los evito por si dicen algo extraño o intentan tocarme…?
— Solo escuchar esto me está dando una jaqueca…
Mientras Anne-Sophia, claramente incómoda, trataba de explicar sus preferencias, Orfans se masajeaba la sien en exasperación.
Mientras escuchaba lo que tenía para decir, Grantz se tocaba la barbilla con los ojos cerrados.
— Claro… Ya veo… En ese caso, no es necesario apresurarse. Sería una buena idea presentar una solicitud una vez que haya tenido tiempo para pensar en lo que quiere.
— Me parece bien. ¿Padre?
— No me hace diferencia. Anise… Mis disculpas. A pesar de lo que dije, sé que esto es algo que realmente te disgusta.
— ¡Estoy enojada… pero con Allie! ¡Ahh, odio estooo! ¡Ohh, espero que no pase nada malo, por favorrr!
Este lado de la familia real hizo que los ojos de Euphilia se nublasen ligeramente, como si el ideal de la monarquía que tenía en su mente estuviese desmoronándose frente a sus ojos.
— Euphie, tú también. ¿Estarás bien estudiando magicología con la Princesa Anne-Sophia?
— ¿Eh? Ah, sí. De hecho, he estado interesada en su investigación desde que vi algunos de sus resultados, ayer.
— Mientras no ocurra nada drástico, la Princesa se aislará por un año entero. Esto también será una buena oportunidad para que descanses.
— Sí. Muchas gracias por su consideración.
A pesar del lenguaje formal, la sonrisa de Euphilia mientras le agradecía a su padre era una de felicidad. Viéndola, la fría máscara de Grantz se ablandó, aunque fuera un poco.

Con la reunión ya terminada, Euphilia y Grantz estaban sentados en un carruaje, de camino a su propiedad.
Habiendo hablado con su padre, Euphilia sonrió al pensar que pronto hablaría también con su madre, quien siempre la había cuidado con tanto amor. De alguna manera, la forma en que la Princesa Anne-Sophia se preocupó por ella le había recordado a su madre.
— …Euphie, quiero que me escuches con atención.
— ¿Sí? ¿Qué ocurre, Padre?
— ¿Qué piensas de la Princesa? Puedes responder honestamente. Si tienes alguna crítica para ella, te prometo que me las guardaré.
— …Si tuviese que describirla en una sola palabra, seria ‘única’. Pero, no creo que sea una mala persona. Puede que sea problemática, sí, pero…
— ¿Sería posible que llegues a disfrutar su compañía? No quisiera obligarte a pasar un año con alguien que odiaras.
— Eso es… Sí. Puede que sea algo… extraña, pero, en una situación dónde nadie estaba dispuesto a ayudarme, fue ella quien me extendió su mano. No puedo decir que pueda relajarme completamente estando con ella, pero…
Realmente se habían conocido hacía tan solo un día, después de todo. Pero, aunque desconfiaba un poco de su comportamiento e inclinaciones, no era como si la odiase. Al contrario, sus sentimientos por Anne-Sophia, quien la había salvado en su momento más oscuro, no podían estar más lejos del odio.
— Realmente no ha cambiado, esa princesa.
Grantz se tragó su sonrisa y tosió, como si estuviese aclarándose la garganta, lo que hizo a Euphilia inclinar la cabeza en confusión.
— Padre, ¿Conoces bien a la Princesa Anne-Sophia?
— No oficialmente, como Duque Magenta. Sin embargo, todos los que están involucrados en el círculo interno de Su Majestad habrán tenido algún contacto con ella, lo quieran o no. Siempre ha sido pura, inocente y salvaje, eso no ha cambiado desde que era una niña. Como un huracán que no sabe estarse quieto.
Escuchando esa preocupante comparación viniendo de un hombre como su padre, Euphilia no pudo evitar sentirse intranquila sobre su futuro.
— Euphie, por favor solo escúchame, y considera todo lo que voy a decir a partir de ahora como solo una posibilidad.
— ¿Sí?
— ¿Puedes imaginarte, en algún punto, estando junto a la Princesa Anne-Sophia?
— ¿…? Lo siento, no creo haber entendido la pregunta…
— Puede que tenga el poder de un tornado, pero también es efímera, y podría desvanecerse con el viento en un instante. Además de su mucama personal, no tiene a nadie en quien realmente pueda confiar. Ni siquiera a sus padres les abre su corazón.
— ¿La Princesa Anne-Sophia es… efímera…?
Con la impresión que tenía hasta ahora de la princesa, esa no era una analogía que Euphilia pudiese comprender. Para ella, Anne-Sophia era salvaje y desenfrenada, capaz de superar y devastar a cualquiera que se le ponga enfrente, con o sin intención.
Viendo que Euphilia no entendió sus palabras, Grantz sacudió su cabeza y siguió:
— Cuando el viento en su interior se calma, la Princesa Anne-Sophia pierde su lustre. Lo viste tú misma, ¿No? Cuando la Princesa dijo que, si fuese necesario para expulsar al Príncipe Algard, se convertiría en una déspota. Ese lado de ella existe. No se muestra muy seguido, pero…
— …Para ser sincera, me asustó.
— Si se convirtiese en Reina, ese viento se detendría inevitablemente. Como Reina, por el bien del pueblo y el país, usaría sus talentos y nos expandiríamos rápidamente. Podrías decir que así es como debe ser la realeza, y estaría de acuerdo. Sin embargo, la Princesa Anne-Sophia no perdona fácilmente. Orfans nos tiene a Su Majestad, a tu madre y a mí como confidentes cercanos. Pero la Princesa no tendría a nadie así, si fuese a ser Reina.
— ¿…Quieres decir que estaría aislada?
— Exageró el riesgo de convertirse en una déspota porque se entiende a sí misma completamente. No quiere convertirse en la clase de reina monstruosa que es capaz de ser. Pero también es cierto que tiene todo lo necesario para ser una excelente líder. Estoy seguro que puedes entender un poco las jaquecas de Orfans.
— Entonces, ¿Me estás diciendo que apoye a la Princesa Anne-Sophia, como alguien en quien pueda confiar?
— Nunca más te diré que ser ni qué hacer. Pero, la verdad es que la Princesa es muy inestable. Sospecho que el comportamiento que acabamos de ver fue su reacción a encontrarse en una situación fastidiosa de la que no podía escapar con sus métodos habituales.
Inestable. Es cierto. Tras ver ese lado de Anne-Sophia por tan solo un momento, Euphilia no podía negarlo.
La Anne-Sophia que siempre tenía una brillante sonrisa en su rostro mientras iba de una cosa a otra, y la fría Anne-Sophia que parecía dispuesta a sacrificar a cualquiera que se pusiera en su camino. Era como si estuviese yendo de un extremo a otro. Si eso no era inestable, ¿Qué era?
— Sería un alivio si pudiera ser un poco menos problemática… Aunque puede que esa sea su personalidad. En cualquier caso, no es la primera vez que hablo con Orfans acerca de esto, y hemos llegado a la conclusión de que necesita en su vida a alguien que sea su contraste y su ancla, alguien que la apoye. Y, cómo pudiste ver, se rehúsa firmemente a tomar un esposo o a cualquier clase de matrimonio político.
— ¿Por qué es tan firme en su negativa…?
— Eso es algo en lo que ni Orfans, ni siquiera su madre la Reina, puedan entrometerse. Aunque estoy seguro que su mucama personal tendría algo que decir al respecto. Y eso me lleva a mi punto, Euphie. Seré directo contigo. Si decides que quieres actuar de acuerdo a los rumores que rodean a la Princesa Anne-Sophia, no te reprenderé de ninguna manera.
— ¿Disculpa?
¿Qué acababa de decir su padre? Euphilia trató de entender las palabras que escuchó.
— Si el Príncipe Algard logra corregirse, entonces un hijo sería innecesario. De hecho, incluso si la Princesa Anne-Sophia tuviese que convertirse en Reina, adoptar a un hijo del Príncipe permitiría que el linaje real continúe sin problemas.
— ¿Qué… estás diciendo…?
— Solo estamos discutiendo posibilidades, ¿Recuerdas? No te estoy diciendo que te enamores de la Princesa.
— ¡Eso es…! ¡Yo…! ¡Pero, incluso cuando estaba confirmando esos rumores, ella misma fue poco clara al respecto…!
— Perdona mi franqueza, Euphie. Pero hay una parte de mí que está muy preocupada por ti, después de que un hombre te haya lastimado tanto.
Grantz no podía verla a los ojos. Euphilia casi olvidó de que estaban hablando, al ver a su padre mostrar debilidad por primera vez en su vida.
— Sin importar que pase, mientras seas feliz, eso es todo lo que importa. Estoy seguro que nuestra Casa y yo nos las arreglaremos en tu ausencia. Solo por un año, intenta estar a su lado, no como la hija del Duque Magenta, simplemente como Euphie. Sea como una amiga, o como algo más, eso no importa. Estoy seguro que te tratará bien.
— …Agradezco tu preocupación. No puedo negar que… preferiría no estar cerca de un hombre ahora mismo… Y que en lo que respecta a la amistad o… um, el amor… nunca pensé mucho en ello, dándole prioridad a mi deber…
— Es por eso que lo mencioné. Estoy seguro que, ahora mismo, te sientes inestable. Como dije, estoy preocupado.
— ¿…Y por eso quisieras que me acercara a la Princesa Anne-Sophia?
— ¿Te parece que la Princesa es la clase de persona que te abandonaría?
Mientras que Euphilia estaba segura que Anne-Sophia no le deseaba ningún mal, no podía olvidar su impresión de que la Princesa era un huracán salvaje.
No podía ver lo que le deparaba el futuro. ¿Qué sería de ellas? Y, ¿Qué es lo que quería Anne-Sophia de ella?
Pero, sin importar qué, sabía que no sería pacífico. Aunque no le gustara, tenía que admitir que el destino a dónde la arrastraba Anne-Sophia no era uno tranquilo.

— ¡Ah… ACHÚ! Ugh… Alguien debe estar hablando de mí.
— ¿¡Por qué está haciendo esa pose tan seria cuando debería estar quitándose el vestido!? ¡Por favor, apresúrese, Alteza!
— ¡Ow, ow, ow! ¡No me pellizquez laz mejillazzz!


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